lunes, 17 de febrero de 2014

Reseña: Días de Sangre y Resplandor


Título original: Days of Blood and Starlight
Autor(a): Laini Taylor
Saga: Hija de Humo y Hueso #2
Editorial en inglés: Little Brown Books for Young Readers
Editorial en español: Alfaguara
Fecha de publicación original: 6 de noviembre de 2012
Fecha de publicación en español: noviembre de 2013
Traducción: Montserrat Nieto
Número de páginas en inglés: 528
Número de páginas en español: 511
Encuadernación en inglés: tapa dura; tapa blanda
Encuadernación en español: tapa blanda con solapas

Sinopsis de la contratapa:
La estudiante de Arte y aprendiz de monstruos, Karou, tiene por fin las respuestas a las preguntas que se lleva haciendo desde niña: sabe quién es y, sobre todo, qué es. Pero junto a esta verdad, ha conocido otra mucho más dolorosa: el ser al que ama es su peor enemigo, responsable de la traición más terrible y del dolor de todo un mundo. En esta segunda parte de la mundialmente aclamada "Hija de humo y hueso", Karou deberá decidir hasta dónde es capaz de llegar para defender a su pueblo. Llena de dolor y belleza, secretos y decisiones imposibles, "Días de sangre y resplandor" encuentra a Karou y Akiva en dos bandos enfrentados cuando una antigua guerra vuelve a desatarse. Mientras Karou y sus compañeros construyen un ejército monstruoso en un mundo de polvo y resplandor, Akiva lleva a cabo otro tipo de batalla, la de su redención, la búsqueda de esperanza. Pero ¿puede la esperanza escapar de las cenizas de un sueño roto?

Mi opinión:

Todavía estoy un poquito en shock, creo.
SPOILERS DEL PRIMER TOMO; INSISTO, SPOILERS DE HIJA DE HUMO Y HUESO.
La última vez que supimos de Karou, se estaba dirigiendo hacia Eretz, el plano paralelo al terrestre en el que habitan ángeles y quimeras, para ir a buscar a su familia quimérica (Brimstone, Issa y los demás), a pesar de la horrible realidad- Akiva los mató. Personalmente. Lo cual es una traición por partida doble, no solo por Karou, sino también por Madrigal, la quimera que ella fue y que no recordaba, aquella que soñó con un mundo donde las cosas fueran distintas, donde amar a un ángel no fuera pecado.
Pocas son sus opciones luego de esa revelación, y al llegar a Eretz, lo que descubre la aterra: los ángeles están decididos a acabar con las quimeras. Loramendi, su principal ciudad, fue arrasada, y escasos son los pueblos que continúan vivos. Por esto, para salvar a la raza quimérica y defenderse y contraatacar, Karou se une a su antiguo enemigo, Thiago (¿se acuerdan? ¿El que la decapitó cuando la encontró con Akiva y lo torturó a él? Ese mismo), para continuar con el legado de Brimstone. Con el peso de la resucitación sobre sus hombros, asiste al grupo de los rebeldes que se asientan en Marruecos, en el mundo de los humanos, creando nuevos cuerpos, más resistentes (y lo más importante: con alas) que puedan competir con los serafines.
Sin embargo, debido a su pasado nadie confía en ella. Excepto Thiago. Tal vez. Y cuenta tan solo con la eventual ayuda de su mejor amiga Zuzana y su novio (el de Zuze), Mik, además de la simpatía (o puede que algo más) de aquel que solía ser un chiquillo enamorado en la época en la que ella portaba sus cuernos quiméricos, Ziri.
(x)
Mientras tanto, en la esfera seráfica se gesta una rebelión. Los hermanos a cargo, Jael y Joram, están decididos a acabar con las quimeras. Pero el sueño de paz que Akiva se atrevió a tener con Madrigal no está muerto. Poco a poco, a la par de sus hermanos de siempre, Liraz y Hazael, intentarán encontrar la manera de revertir la situación. ¿Cómo? Con un golpe de Estado.
Había pasado tanto tiempo desde que leí Hija de Humo y Hueso, que ya casi me había olvidado cómo habían quedado las cosas. Por eso tardé días en leer las primeras setenta páginas, aunque cuando llegué a cierto punto, lo leí de una sentada. Es increíble lo ligero que resulta teniendo en cuenta la multiplicidad de puntos de vista.
Verán, no contamos sólo con el de Karou y el de Akiva. Tenemos escenas, de hecho, por parte de la mayoría de los personajes. Karou y Akiva, sí, pero además, Ziri, Zuzana, y varios otros personajes tanto secundarios como extras. Pero a fin de cuentas, todas convergen en dos polos (la historia de Karou y la de Akiva), hasta que finalmente se vuelven una unidad. Llama mucho la atención el haber leído escenas del punto de vista de una quimera cualquiera, que ni corta ni pincha, y que aporte tanto a la lectura en lugar de hacerla densa.
Lo que sí es denso es el principio, sobre todo porque no sabemos lo que está pasando. Y no se trata sólo de que yo no recordaba demasiados detalles sobre el tomo anterior, sino que en el medio hay un bache espacio-temporal. Karou está con su archienemigo malo malísimo para siempre jamás, trabajando para él en un castillo de arena en el medio de Marruecos, y no sabemos por qué. Eretz está en guerra, y no sabemos por qué. Las causas se van dando con cuentagotas, y hasta que no conocemos el panorama completo, estamos un poco perdidos.
Los personajes, afortunadamente, me gustaron mucho en el sentido general. Karou es una buena protagonista. Mira hacia adelante, no es nada fan de la autocompasión, y puede cuidarse sola. Sí, se manda unas cuantas a lo largo de la historia, pero es completamente entendible dado que está manejándose sola en un mundo que se le ocultó durante toda su vida actual. Tiene, también, sus momentos de reaccionar exageradamente, pero son pocos, y pasan rápido. Y la tontería que más valoro es que no es una renegada del amor. ¿Vieron que a veces cuando la protagonista sufre un desengaño amoroso no puede ni ver una pareja feliz que ya quiere echarse al piso y llorar? Bueno, Karou no es así. A pesar del remolino de confusión y horror que es su relación con Akiva, es perfectamente capaz de mirar a Zuzana y Mik y amar la escena, amar lo que ve, amar que están juntos y amar que se amen. Y a pesar de que nunca toca el tema de esta manera que les digo, se nota que no le duele. Y eso es hermoso.
Sobre Zuzana y Mik mismos, tengo una adoración que no se explica. Zuzana es probablemente mi amiga-de-protagonista favorita de toda la historia. Es una caja de sorpresas, súper fiel, súper leal, muy divertida, y aligera cualquier situación. Mik es un excelente acompañamiento, y cualquier escena en la que ellos dos estén es puro éxtasis.
Akiva me resultó- a ver, me cae bien, pero no le perdono la cosa. Igualmente me da ternura y penita y todo, pero todavía no llegué a amarlo. ¿Me explico?
A su compañero Hazael, digamos, sí. A Liraz, no demasiado. Eso no quita que sean buenos personajes; sólo que sus personalidades no son de mi agrado. Pero sí son buenos porque están bien armados, y son muy dimensionales.
Mi personaje favorito acá fue, indiscutidamente, Ziri. Qué manera de enamorar. Comienza con una actitud algo borde, algo mordaz, pero se va ablandando con el tiempo, y a medida que eso pasa vemos cuales fueron sus verdaderas razones desde siempre. Y se entiende. Ya no es un chiquillo, sino un guerrero, pero conserva parte de esa inocencia, y eso es lo que lo hace tan hermoso.
En quinientas páginas, Taylor me hizo sufrir en múltiples ocasiones, y hay mucho de este juego al que, por
ejemplo, Cassie Clare nos tiene acostumbrados. "¿Se murió? No sé. Podría ser. Bueno, sí, pero no. O sí." Es a la vez genial e irritante, porque uno nunca sabe qué esperar.
Lo único que me queda por decir es que mis expectativas están muy altas para Sueños de Dioses y Monstruos, y que espero que sean incluso superadas, como pasó con este tomo. Es una apuesta fuerte, pero creo que Laini da para mucho.
¿Lo mejor del libro? Todo se conecta. Con todo. Todo el tiempo.
¿Lo peor del libro? Al principio pensé que iba a ser todo lento como al principio, pero al final no, por suerte.
¿Lo recomiendo? Trilogía recomendadísima.
Calificaciones:
Redacción: 5/5
Ritmo de lectura: 4.5/5
Concepto general: 5/5
Originalidad: 4.5/5
Desarrollo: 5/5
Ambientación: 5/5
Personajes: 5/5
Desenlace: 4.5/5
Calificación general: 4.8/5
Portada y edición: 5/5


Sobre la autora:

Laini Taylor vive en Portland (Estados Unidos) y está casada con el ilustrador Jim di Bartolo. Hasta el momento ha publicado cuatro obras, todas de tema fantástico: las dos primeras corresponden a la serie infantil Dreamdark, la siguiente es la recopilación de tres relatos Lips touch: three times, que le valió para ser finalista del prestigioso National Book Award 2009, y finalmente Hija de humo y hueso, el comienzo de una trilogía juvenil de romance paranormal que le ha abierto las puertas al mercado internacional. Esta autora desprende mucha frescura y originalidad: lleva el pelo rosa, el segundo nombre de su hija es Tarta (Pie) y en su blog podréis leerla en un tono divertido y bromista. Lo mejor de todo es que esa creatividad también se aplica a sus novelas.

En la web:

4 comentarios:

Maii dijo...

LLORO LÁGRIMAS DE SANGRE Y RESPLANDOR (tenía que decirlo ok)

MI KOKORO NO PUEDE CON ESTO ASÍ QUE VOY, CHAU.

Mar dijo...

No leo nada por razones obvias pero TIENE EL PELO ROSA no sé es genial,besitos <3

Meli ^^ dijo...

Aaaaaaaaaaaaaaay! QUIEROOOOOOOOOOOOOO! Leía tu reseña mirando de reojo al libro (que está esperando que me digne en su estante) cada vez que leía algo bueno o que me gustaba jaja
Me dejaste inspirada, creo que si no tuviera que estudiar lo empezaba YA!

besote

esa estrella... dijo...

Yo tampoco le perdono LA COSA y le tengo tantas ganas a este libro!! >-< Cuando me terminé el primero me quedé frita ytengo el segundo esperando en la mesa desde hace una eternidad (me da miedo cogerlo *-*)

Gracias por la reseña!!

besitos<3