sábado, 23 de enero de 2016

Reseña: Trilogía Hex Hall




Me llamo Sophie Mercer, y soy tan torpe como bruja que mis padres me han enviado a Hex Hall, una institución para jóvenes como yo, que no logran encauzar sus poderes. Creen que allí estaré a salvo. ¡Cuánto se equivocan! Apenas llegué, me enemisté con el trío de chicas (¡brujos también!) más populares y me enamoré del novio de una de ellas, que además... ¡creo que intenta matarme!



No era mi intención herirles la vista con estas espantosidades, las tres todas juntas, tan arriba en la reseña. Pero es lo que toca, a Destino se le ocurrió meter a estas preciosidades en la mazmorra, y poner, en su lugar, a una modelo bonita con maquillaje feo a soplar humo bonito que parece conjurar flores feas. Porque, ey, a quién le importa que una portada tenga algo que ver con la historia que cubre, o muchísimo menos con el tono, que si tiene fondo negro y cosas raras y fuera de lugar, todos contentos. 

(Y sí, soy consciente de que "preciosidades" quizá le quede grande a las portadas originales, y no, no dan la talla, pero a) son una mejor aproximación a lo que uno espera encontrar, y b) son mejores que la alternativa.)

Eso dicho, recomiendo a Destino que despida a su diseñador gráfico y contrate en su lugar a un corrector, porque no puedo más de ver letras faltantes y mal ordenadas. (Sophie también fue referida como Sphoie, o alguna aberración similar que mi cerebro afortunadamente decidió bloquear.)



Nota preliminar: estoy reseñando los tres libros juntos, y no por separado, porque así fue como los leí: uno atrás del otro, sin siquiera pausa de sanguchito en el medio, como si fuesen un mismo libro. Sobre todo los últimos dos, porque deberían serlo. Todavía no entiendo por qué son dos libros separados (para vender más, asumo), pero se continúan tan tan de cerca que lo más lógico era maratonearlos. Además tienen un promedio de 260 páginas cada uno, y además, mis opiniones respecto de cada uno son extremadamente parejas, con lo que no tendría sentido hacerles leer tres veces lo mismo.

Ahora sí, prosigamos.

Receta para crear Hex Hall:


1 Cazadores de sombras, destripada de la protagonista tonta, aburrida y dramática
1 La casa de la noche, destripada de casi todos los vampiros (excepto tres; reservarlos)
1 Medianoche, destripada de las anteriores mencionadas (reservar los conflictos de pareja)
1 nueva protagonista, más avispada, generalmente más inteligente que las demás
2 galanes (uno de los cuales ha de ser emocionalmente ambiguo)
1 pareja LGTB+
1 fantasma estirada pero buena en el fondo
1 set de conflictos parentales y dramas de familia
2 villanos encubiertos
1 sentido del humor agudo y mordaz
1 arrebato de crueldad
1 pizca de humor negro
variedad de plot twists
mala suerte a gusto

Colocar los ingredientes en una escuela espeluznante e incorporar con movimientos envolventes. Sazonar con el humor negro, los plot twists y la mala suerte (no preocuparse si se les va la mano), y dividir entre Georgia, Londres y Tennessee. Adornar con una prosa llevadera. Servir templado.


Reseña sin mí haciéndome la graciosa:


Todo lo que dije arriba es cierto. Hex Hall es el resultado de esa mezcla, y lo digo en una luz absolutamente positiva.

Los libros se leen solos. Son súper ligeros pero no faltos de sustancia. Están salpicados de todos los tópicos que se puedan imaginar, pero por algún motivo, funciona. Chica conoce chico, chico aparenta ser un idiota. ¿Lo es? ¿No lo es? Chica descubre que en realidad no es un desastre como ser humano/bruja/loquesea, sino que solo es extremadamente poderosa y ~especial~, pero es marginada porque el resto de la escuela no lo sabe, pobre de ella. Chica se gana los afectos de chico que podría o no ser un idiota, a la vez que el odio del trío de humanas/brujas/loquesean más populares de la escuela, o sea. Chica se gana, también, los afectos de chico que es un dulce de leche, pero el cual, todos sabemos a esta altura, no tiene posibilidad alguna. En el camino, Chica, que siempre fue una outcast, se gana a una mejor amiga con particularidades pero muy leal. Y entonces se desata el apocalipsis.

Lo tenemos todo visto, y eso no hace que la lectura resulte menos llevadera o incluso adictiva. Los tres los leí prácticamente de una sentada, que es algo que no me gusta hacer por muy corto que sea el libro (siempre me queda la sensación de que me lo tragué entero, sin masticarlo). ¿Qué es lo que los hace tan fantásticos? No estoy segura, pero estas son mis apuestas:

1) Sophie. Si me tienen en Goodreads, probablemente hayan visto que me quejé muchas veces de Sophie y sus decisiones inverosímiles. Cosas como decirle dónde te estás hospedando a tu enemigo mortal, o irte sin tu familia de una casa en llamas porque te lo dijo el jardinero, o responderle de manera mordaz a un profesor pero no defenderte cuando tu padre te acusa de algo que no hiciste, ¿me explico? Son cosas que, asumo, tuvieron que ver con que la autora no encontró ninguna forma mejor de hacer que pase lo que tenía que pasar. Y esto no significa que la justifique (y esa es la razón de que se pierda el quinto planetita), sino que lo asumo, lo dejo pasar. La perdono. SIN EMBARGO. Todo el resto del tiempo, Sophie es una fuente inagotable de sarcasmo, y de hecho toma decisiones coherentes en situaciones en las que nadie lo esperaría. Como no acudir al encuentro de Enemigo Mortal cuando éste la llama, por muy bebo que sea. Sobre todo en el tercer libro, donde Sophie no toma ninguna mala decisión. Shocking.

2) La prosa. Hay un número de autores que, se dice, son hábiles en el arte de hacer que sus personajes hablen con una voz que resulta familiar y cercana. La última vez que escuché esto de un autor fue con Megan Maxwell, y por el contrario, su prosa me pareció absurda, poco profesional, y ni siquiera ligeramente agradable. Hacer "cercanos" a los personajes es un arma de doble filo, puesto que puede terminar por volver a la prosa incoherente e inexperta. SIN EMBARGO. Si Megan Maxwell quisiera tomar clases de voces cercanas, es con Rachel Hawkins con quien debería hacerlo. Estos libros, escritos en primera persona, resultan muy naturales, y la voz cercana no resulta un incordio. Por el contrario, nos acercan más a Sophie y a su divertidísimo, fantástico cerebro.

Otro mito desmitificado: hay un triángulo romántico que las sinopsis de Desafío y Embrujo bien se encargan de adelantar, pero la realidad es que más bien son dos líneas unidas por un vértice y una tercera que flota por ahí, porque la autora, ustedes, yo y sus abuelas, todos supimos desde la página uno que el chico dos no tenía ninguna posibilidad. De nada. Cero. Y me animo a decirlo sin señal de spoilers porque a) es verdaderamente obvio, y b) Sophie se encarga de señalarlo cada. Vez. Que interactúan. Es más; en un momento dice algo así como "traté de que me gustara", y todos nos quedamos mirando el libro y preguntándonos "¿¿cuándo??".

Otro punto que quisiera señalar es que, como dije más arriba, hay una pareja LGTB+ que se desarrolla a lo largo de la trilogía, pero no está puesta como carnada. ¿A qué me refiero? Bueno; hay, hoy en día, un gran número de libros con personajes protagonistas y secundarios gays. Y este es el asunto: no son personajes normales que tienen vidas y problemas y que además resulta que son gays, sino que el conflicto, todo el punto del libro es, precisamente, que son gays. Y eso es poco realista. O eso, o el autor cae en estereotipos de los que mejor no hablar. En Hex Hall, nuestro personaje en cuestión es una chica rubia y diminuta con "un amor casi patológico por el color rosa" (en palabras de Sophie), que nadie sabe que "no le van los chicos" hasta que ella lo dice, y que sí, se consigue una novia, pero no pasa nada. La muchacha aparece quince minutos porque en realidad no importa, y ser gay no es el evento de la vida de la chica, sino que es un montón de cosas y además, es gay, y a nadie le importa. Y me complace, porque en muchos casos, es así. Me parece que se trató con respeto, pero sobre todo, con mucha naturalidad.

Así que, para terminar la reseña más larga del mundo y dejar de hartarlos volviendo siempre sobre lo mismo, les voy a decir que si tienen dudas sobre esta serie, se las sacudan y la empiecen. Porque no tienen razón para no hacerlo, porque los prejuicios los tiramos por la ventana, porque las tapas venden algo que no es y son veinte veces más divertidos de lo que creen, porque me reí a carcajadas  hasta el punto de sobresaltar a toda mi familia, y porque no tienen excusa. En serio. No la tienen.



4 comentarios:

Jessie Carstairs dijo...

Hola Attomic :)
Desde hace tiempo he querido leer esta trilogía pero cada vez que veo esas portadas me hecho para atrás, son horribles :/ Me alegra que la hayas disfrutado, si los leo lo más seguro es que sean en inglés, esas portadas si son decentes ^^
Besoss

Lule dijo...

Bueno, con todo lo que decís es imposible no querer leerlos. El mundo entero habla muy bien de la trilogía, porque es muy graciosa, porque es ligera, porque es divertida; la anoto a mi lista ya. Igualmente, por ahora no los compraría, PERO no descarto la posibilidad ;)
Muy buena tu reseña, y me encantó la "receta" jaja, ¡besos!

Aylen V. dijo...

¡Amo a Sophie! Al fin una protagonista -algo- coherente y sarcástica xD
Lamentablemente esas portadas en español te dan ganas de no leerlos :/
Besos♥

Solcito dijo...

Ayy yo amé estos libros!! Me divertí mucho leyéndolos, y ame el sentido del humor de Sophie!
A mi las portadas no me molestan, mi favorita es la primera. Pero si es verdad que te vende otr cosa diferente a lo que es esas portadas tan oscuras y humeantes jajajja
Que bueno que te hayan gustado!!
Besos☆☆