domingo, 18 de octubre de 2015

Reseña: Las puertas del infierno




Samuel Johnson tiene un montón de problemas. Su padre se preocupa más del coche que de la familia, su madre se siente sola y únicamente Boswell, su perro, lo comprende de veras. Ah, y por si esto fuera poco, los Abernathy, sus estrambóticos vecinos, están intentando abrir las puertas del infierno sin saberlo. Samuel puede impedirlo, pero nadie va a creerle, y el tiempo corre... De pronto, el destino de la humanidad está en manos del pequeño Samuel, de un perro aún más pequeño y de un demonio muy desafortunado llamado Nurd.


La portada fue lo primero que me llamó la atención. La ilustración es bellísima, y lo es más aún en persona. Por dentro, tiene un par de ilustraciones (tres, si conté bien) que aportan más de lo que uno podría creer. Una de ellas es una fotografía de Einstein -la fotografía de Einstein- con la siguiente leyenda: "Como puedes ver en la foto, Einstein no se tomaba en serio a sí mismo, al menos no siempre. Por lo general, conviene evitar a la gente que se toma demasiado en serio. Como individuos, solo tenemos un cupo limitado de seriedad para ir por la vida y a la gente que se toma demasiado en serio a sí misma no le queda seriedad para tomarse en serio a los demás. Normalmente, esa gente mira a los demás por encima del hombro y disfruta en secreto cuando se equivocan, porque eso les corrobora que habían hecho bien en no tomárselos en serio."




Venía queriendo leer este libro desde que tengo memoria, pero por algún motivo siempre terminaba comprando otras cosas y dejando este de nuevo en el estante. Finalmente, lo encontré de saldo, me lo traje porque estaba barato, y casi que me arrepentí de no haberlo comprado en su momento. Casi; porque, claramente, el momento era ahora.

A Samuel se le había ocurrido celebrar Halloween con un poquito de antelación, para sacar ventaja, pero lo último quería era toparse con el ritual satánico del antipático de su vecino. Es sólo cuestión de mala suerte que el mismo coincida con la falla en el reactor nuclear de Ginebra, abriendo un portal interdimensional que no complica solo la vida de Samuel y de Boswell, su perrito, sino del mundo en general. Samuel sabe sólo tres cosas: la primera es que estas tales puertas del infierno tienen que cerrarse. La segunda, que no tiene idea de como hacerlo, y la tercera, que tampoco tiene a quién preguntarle, porque, por descontado, nadie le cree. Sin embargo, no todo está perdido: siempre está Boswell, además de sus (otros) mejores amigos, Tom y María, y de Nurd, el Flagelo de las Cinco Deidades.

Me cuesta muchísimo poner en palabras cuánto me encantó este libro. Me fascinó particularmente el estilo inocente de la narración. Nos encontramos con un narrador omnisciente que se asegura de que sepamos todo lo que necesitamos saber, pero que además lo hace con un ángel poco frecuente. Aprendemos un poco de física así como un poco de geografía infernal, y sé que suena a una mezcla extrañisima, pero Connolly lo hace funcionar de maravilla.

Absolutamente todos los personajes son adorables (exceptuando, por supuesto, aquellos que no se supone que lo sean). Samuel es una bellecita, Boswell es otro tanto, pero el premio mayor se lo lleva Nurd: terrorífico en aspecto, pero con un corazón de oro. En palabras del autor: "no da tanto miedo como quisiera y, además, tiene muy mala pata". Más apegado a su sirviente Ajenjo de lo que jamás admitiría y fan declarado de los Porsche azules y las gominolas, la torpeza y valentía simultáneas de Nurd lo convirtieron rápidamente en el personaje más entrañable. Si hubiese diez libros sobre Nurd, los leería todos.

La trama, a pesar de lo descabellada, no resulta ni mucho menos tirada de los pelos. Me lo creí; verdaderamente me creí que, en el sótano del número 666 de la avenida Crowley, El Gran Malevolente preparaba a su ejército. Connolly lo hace vívido, posible y real.

Un demonio con mala suerte, un perrito valiente, un monje de piedra. Se lee en nada y se disfruta muchísimo. Me dieron ganas de recomendárselo (y regalárselo) a cuanto crío conozco; quiero esparcirlo como confetti. La contratapa recomienda +10 años (teóricamente, middle grade), pero yo creo que es para cualquiera que tenga vivo el niño interior.



5 comentarios:

Abbie dijo...

Estoy gritando porque te acuerdas que hace mil años hablamos de que queriamos leet este libro pero siempre comprabamos otras cosas y ahora lo leíste y lloro porque !!!! quiero tbh. Middle grade is meant for me.
Me alegra que te gustara igual o de alguna forma me habría puesto muy triste

Mar dijo...

" Me dieron ganas de recomendárselo (y regalárselo) a cuanto crío conozco" tal vez este comentario me sonaba <3
Bueno después de fragmentos y cosas tengo que leerlo porque bueno, tengo que.
Los libros para críos pero que en realidad te enganchan teniedo la edad que sea >>>>>>>> otros libros
((que linda reseña que lindo diseño quE LINDO TODO AW))

Ana Arcia dijo...

:D Que emoshión que estén regresando a Blogger. SEH, ahora hablo como una niña rdículamente enamorada y cursi xD
Oye, pero que yo no conocía este libro, pero por lo que cuentas, parece ser que es todo muy chulo ;)

AtomicKitten dijo...

@Abbie: Si me acuerdo y resulta que es más bebé que morirse

@Mar: Dejame.
Bueno lo leerás cuando se lo consiga a Juancho que es prioridad mildis.
((Gracias bb <3<3<3))

@Ana: YAY A NOSOTRAS <3
Es muy lindo, creo que te gustaría <3

Shorby dijo...

Mmmmm este es de los míos =)

Besotes