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sábado, 5 de marzo de 2016

Reseña: Brújulas que buscan sonrisas perdidas




El amor verdadero, la familia, la venganza, las segundas oportunidades, la sinceridad... En su nueva novela, Albert Espinosa nos sumerge en una emocionante historia protagonizada por personajes inolvidables que nos harán reflexionar y descubrir lo que es realmente importante en la vida.




Queja: no tiene sinopsis. Este libro no tiene sinopsis, sino solamente algo así como una cita en la contraportada. Si lo comprás con el retractilado puesto, no lo podés abrir, no tenés idea de qué va. Si lo abrís, tampoco, porque lo de arriba es lo único que dice la solapa, además de un par de citas más.

La portada me gusta, el título me gusta. La edición en general me gusta. Me gustaría más si uno supiera en lo que se está metiendo.
 


Como no quiero que les pase lo que a mí, porque si bien este libro me gustó mucho, me puso triste y nostálgica por días (y eso no es algo que a uno deba pasarle sin permiso, creo yo), les voy a advertir con lo que se van a encontrar:

En este libro, nuestro protagonista (que no tiene nombre sino hasta entrada la segunda mitad del libro) tiene que volver a la casa de su padre, cineasta, a quien le tiene rencor desde la infancia, para cuidarlo en la etapa final de su lucha contra el cáncer y el Alzheimer. Dicho padre tiene pocos momentos de lucidez, y el resto del tiempo, está convencido de que su misión es filmar una última película. Esta tarea lo lleva a la finca de uno de sus otros tres hijos, el único (además de Ekaitz, el protagonista, que sigue vivo. Conocemos también a la cuñada de Ekaitz, viuda de uno de sus otros hermanos, así como a las hijitas del propio Ekaitz, también viudo, y a quien fue, en su tiempo, el asistente de dirección de su padre. En resumidas cuentas: un montón de gente muerta, gente moribunda y asuntos pendientes.

La razón por la que el libro me gustó de igual manera es que no se trata tanto de las muertes en sí como de todo lo otro. Diría que este libro es más sobre perdonar y perdonarse, sobre querer de una manera sana. Eso no quita que me haya puesto triste. No me gusta que las cosas me pongan triste. Aún así, es una historia bellísima. Lo cual no significa que no tenga sus fallas.

Falla número uno (en mi humilde opinión, que sí, no es tan humilde después de todo): es extremadamente difícil que un libro tan filosófico no peque de pretencioso. Este no lo logra, y cae indefectiblemente en el tópico. Creo que hay dos posibilidades: o se cuenta una historia que no pretende ser profunda pero lo es de igual manera, o se cuenta una historia que tiene todas las intenciones de ser profunda. Y eso se nota en la prosa, en lo aisladas que están las reflexiones a veces. Como en este caso.

Falla número dos: el aspecto técnico de la redacción me sacó de quicio. Hay demasiados puntos suspensivos, al punto de que pierden su función. Hay tantos que corta la fluidez de la lectura, y la única manera de leer el libro en paz es hacer de cuenta que cada set de puntos suspensivos es un punto y seguido, o un punto y aparte, o un punto y coma, porque sino uno termina trabado y enroscado. Quiero creer que tenía algún significado, alguna intención concreta (¿muchas dudas, quizá?), pero eso no quita que entorpezca muchísimo. [Me vendría bien que alguien que haya leído al autor me diga si escribe siempre así o si fue parte de este libro en particular, porque quiero leer otras cosas suyas pero no sé si voy a soportarlo. Así de terrible.]

Por los puntos antes mencionados, bajé una estrella de la puntuación, cosa que no hice en Goodreads porque lo puntué apenas lo terminé y tenía todas las emociones desacomodadas, pero lo cual voy a corregir en este momento. En resumen: ¿peca de pretencioso? Sí. ¿Hay que tenerle paciencia a la pluma? Definitivamente. ¿Deberían leerlo de igual manera? Deberían, sí, pero solo si están dispuestos a ponerse un poco tristes.



jueves, 22 de octubre de 2015

IMM #46: Me controlé



¡Hola, perinolas! (Saludo de los IMM por excelencia, y si no se acostumbraron aún lo siento).

Me parecía pertinente, antes de seguir con la (nueva) agenda normal del blog, lo correcto sería mostrarles lo que estuve comprando en ese tiempo, ya saben, ponerlos al tanto.

La verdad es que sigo con pendientes de antes (me refiero a la FILBA 2014 en adelante), así que estuve leyendo bastantes que ya tenía, y por ende, compré poco, porque pensé que estaba derrapando de nuevo... y ahora los junté y vi que no, que me porté más que bien.

Vamos en dos partes:



La cúpula, Las cuatro después de medianoche, Cementerio de animales, La niebla, Todo oscuro, sin estrellas y Cell, todos de Stephen King (obviamente).

Los tomé por sorpresa, sí. Este es un autor que no tenía intención de probar prontamente, pero La Nación sacó una colección como la de Nora Roberts en su momento. La diferencia es que esta vez no me metí a comprar todos los títulos porque no me interesaban todos (la vez pasada tampoco, pero sh). El primero que compré fue Cementerio (que es el que estoy leyendo ahora), después Cell y después La niebla, y agarré este último una tarde de lluvia.

Quizá sepan (y si no, ahora lo saben) que La niebla es un cuento muy largo o una novela muy corta que se publicó en la antología Skeleton Crew, y que en español fue repartida en cuatro libros distintos. En este en particular tenemos, además, dos cuentos, y uno de ellos -El atajo de la señora Todd- fue el que me convenció de volver a probar con el autor.

Agarré entonces Las cuatro después de medianoche (que acá está dividido en dos, pero que en realidad es un solo libro) y el primer relato que leí de los cuatro que lo componen es aún hoy mi favorito de todo lo que leí de King. Este es Ventana secreta, secreto jardín, pero no les quiero contar nada de eso ahora, porque lo voy a hacer en detalle en la reseña.

En fin, que no conozco límites. Cementerio de animales, Cell y La cúpula son novelas corrientes y molientes en lo que a extensión se refiere, y sacando el primero (que, ya dije, es mi actual lectura), los otros todavía no los toqué. La cúpula me asusta, porque es el libro más enorme que jamás haya tocado -sin contar la colección de los Grimm, que obviamente no cuenta-, y todavía no creo que sea el momento. Sin embargo, lo compré porque lo conseguí a bajo precio (historia larga, pero encontré un puesto de feria que se dedica solo a SK y ahí me tomaron el segundo tomo del libro en la edición de Sudamericana -que lo partió en dos- y me descontó el precio de ese que no me servía para nada si no conseguía el primero -que no-, y bueno, baratez). Tiene algunas fallas (por ejemplo, cachos de papel verde) pero eso, curiosamente, no me molesta. Creo que le añade personalidad.

Todo oscuro, sin estrellas, es el último que compré y el que más ganas tengo de agarrar. También es una antología de cuatro relatos yyyyy. YYYYY. Amarle el título.





Acá hay una mezcla particular.

Mitos y leyendas de dragones es de esa colección que empecé cuando era chica pero que ahora está discontinuada, así que cuando encuentro uno de esos (generalmente de saldo) me lo traigo a casa. Por ahora, algunos los está leyendo mi abuela, jaja.

La sangre del Olimpo... es obvio, pero todavía no lo leí, porque alguien *tose y mira mal a Mariana* estuvo leyendo otras cosas, y si lo leo antes la voy a spoilerar y nadie quiere eso. La convenceré a fuerza de Nico Di Angelo.

Las puertas del infierno es uno de mis favoritos de estos, porque lo venía casi comprando a precio normal desde que tengo uso de memoria, y paseándome con Marti por una especie de feria que tengo cerca de la facu lo encontré en perfecto estado y muy muy barato :D

Rosas sin espinas lo había leído prestado (por la misma persona que vengo mencionando hace tres párrafos, pero no lo digo más porque sino después presume) y aunque no me gustó tanto como los otros que leí de la serie o de la autora, lo compré porque la serie completa -en el mismo lugar que los otros-. Todavía me falta Sabor a ti, pero bueno, ya lo solucionaremos.

Brújulas que buscan sonrisas perdidas lo compré en el mismo contexto, por el título, por recomendaciones, por la portada, porque hacía mucho que quería probar al autor, pero sobre todo, por el título. Todavía no lo leí. Je.

Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo ya es reconocidísimo, y lo compré por puro impulso, porque en realidad lo quería en inglés. Pero lo vi en la librería, tan a mano, y como es un standalone, me lo permití. Pinta muy muy muy lindo, así que seguramente lo agarre pronto.

Posdata: te amo lo quise leer desde que vi la peli, hace unos cuantos años, pero no lo conseguía en mis librerías habituales. Un día íbamos a ir a Temaikén con Mamakitten y su novio, y así como llegamos se largó a llover... así que nos fuimos a Galerías Pacífico, y ahí sí estaba. Lo leí, y no sé si me gustó más o menos que la película porque honestamente no la recuerdo.

Memoria es la continuación de Multiverso, y lo disfruté muchísimo a pesar de recordar muy poco del primer título. También pasa que me cae muy muy bien el autor, quien, dicho sea de paso, va a venir a firmar ejemplares a la FILBA de 2016, y quien, además, me noticeó un par de veces en Instagram.

Notice me, senpai *.*

Lo alargué demasiado innecesariamente, mis disculpas jaja.

Así que de esto es probable que vean reseñas en el futuro cercano, además de otros que, como dije, estuve leyendo pero que había comprado antes.

¿Cómo van sus pendientes? Yo creo que lo estoy llevando bastante bien :D


Atomic Kitten, fuera :D