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sábado, 19 de marzo de 2016

Mini-reseña: La chica que amaba a Tom Gordon


El mundo tenía dientes y podía morderte en cualquier momento. Trisha McFarland lo descubrió cuando tenía nueve años. A las diez de una mañana de principios de junio estaba sentada en el asiento trasero del Dodge Caravan de su madre, vestida con una sudadera azul de los Red Sox (la que llevaba 36 Gordon estampado en la espalda), y jugaba con su muñeca. A las diez y media se había perdido en el bosque. A las once intentaba contener su terror, no pensar: Esto va en serio, esto va muy en serio. Intentaba no pensar que, en ocasiones, cuando la gente se perdía en el bosque salía gravemente dañada. A veces incluso moría.



Edición de Sudamericana, colección de La Nación, you know the drill. No encontré typos ni otros errores. No hay quejas. 



Mini reseña para un mini libro: es uno de los más cortos (sino el más) de los del autor que fue publicado solito y no en una colección (véase: Todo oscuro, sin estrellas; Las cuatro después de medianoche).

En La chica que amaba a Tom Gordon, la chica es Trisha tiene nueve años, una familia disfuncional y una mochila llena de provisiones para una caminata, además de una pasión mucho más grande que ella por el baseball y, específicamente, los Red Sox, y aún más específicamente, Tom Gordon, el jugador estrella. Así que, cuando en su caminata se pierde en el bosque en el medio de una discusión entre su hermano y su madre, que no le prestan ni un poco de atención, Tom Gordon se vuelve su compañero imaginario, quien la aconseja y alienta.

Creo que no van a tener problemas con este libro si saben de antemano con lo que se están metiendo: doscientas treinta páginas de bosque. Yo, cuando lo compré, no tenía ni idea, y cuando lo empecé, tampoco, y por eso me costó un poco meterme de lleno en la historia, porque medio estaba esperando que encuentren a Trisha, que es chiquita y no debería haber llegado jamás a este punto. Pero ese es todo el libro: Trisha en el bosque.

Una vez pasado el inicio (las primeras setenta páginas, diría), es más fácil agarrar ritmo y dejar de esperar cosas que no van a pasar, y por ende, disfrutar lo que sí está pasando. Pero tengan en cuenta que para que una criatura de nueve años sobreviva diez días sola en el bosque, tiene que ser una criatura muy particular, y que quizá no se crean que sea tan avispada.

Una lectura corta, menos ligera de lo que uno esperaría simplemente por su monotonía, pero igualmente disfrutable.



jueves, 10 de marzo de 2016

Quote me on this: SK

¡Bonjour!

¿Cómo se encuentran este jueves? Por acá el clima está rarísimo, está haciendo un frío extraño que se vuelve calor real fast si te abrigas así (  ) de más y que me tiene muy confundida.

Hoy les traigo algunas citas de este autor, que no es ni filosófico ni cheesy ni nada similar. Algunas son de Cementerio de animales, pero la mayoría son de cuentos de El umbral de la noche :3















¿Cuál es su fav? :D

Estoy desde ayer mirando en modo binge la temporada 4 de RuPaul's Drag Race, no shame. Así que me voy a seguir un café y seguir mirando a mis drag queens, jaja.

¡Feliz jueves!

Atomic Kitten, fuera :D

sábado, 9 de enero de 2016

IMM #47: Noviembre y diciembre

¡Hola, perinolas!




Se suponía que iba a hacer esto en los últimos días de diciembre, pero seguí comprando hasta el 26 y después ya no me daban los días de entradas \o/ ¡Empecemos, que estoy emocionada!



Seguí comprando algunos de esta colección que terminó hace siete vidas, porque en lugar que frecuento hay un señor que se dedica a vender SK específicamente \o/ En estos meses compré Historias fantásticas, Después del anochecer, El umbral de la noche y Todo es eventual, que son todos libros de relatos. Creo que el único que me falta (de relatos, me refiero) es Pesadillas y alucinaciones (y después los de Las cuatro estaciones, pero esos son relatos largos así que no los cuento), así que veré si lo consigo la próxima vez que vaya. El que más quería era Todo es eventual, y me pasó que como está dividido en dos volúmenes, el señor del stand los vende los dos juntitos y empaquetados. Lo elijo, lo pago, vamos con Marti a buscar una heladería, y mientras estamos ahí sentadas, los abro y saco el retractilado para revisarlos, miro el segundo... y era Un saco de huesos. Tuvimos que volver y me lo cambiaron \o/
Todavía no sé si voy a comprar la colección completa, aunque a este ritmo, es probable que lo haga. Están baratos y me gustan bastante y están parejitos y son todos iguales, y creo que son lecturas universales que si no leo ahora, las leeré en algún momento. Por ahora, estoy comprando como me van llamando más la atención.





Saben que no suelo comprar sagas completas, pero con esta pasó algo bastante cómico. Encontré el segundo y el tercero de oferta en una librería de saldo que frecuento, y en el momento compré otro (uno de los de la próxima foto) pero no esos, a pesar de que llevo AÑOS queriendo leerlos. Consideré volver a buscarlos en la semana, pero se me complicó y no pude. Y en Navidad, Mamakitten me regaló el Desafío, el segundo, porque se equivocó y no se dio cuenta de que era un segundo, pero esperen: lo había comprado antes de que yo los encuentre. Entonces el sábado 26 conseguí el primero, Condena, en un Yenny, y el tercero, Embrujo, en librería de saldo que frecuento, y ahora los voy a maratonear como Dios quiso.




Varieté \o/ El mágico mundo de las hadas es uno de los de la colección que empecé de chiquita y que recién ahora pude seguir, porque antes no los conseguía. En realidad, son dos colecciones: una de libros tamaño normal, de temáticas más específicas, y una colección más chica, de cinco títulos, que son más grandes y más genéricos (además del de hadas y el de duendes, que son los que tengo, hay uno de brujas, uno de vampiros y uno de unicornios, si no me equivoco).
Hay dos de El Principito porque el azul me lo regaló Mamakitten también en Navidad, porque es una edición que no tenía, y el otro es usado ♥ según la etiqueta, lo tuvo un nene de sexto grado que se llama Francisco, y lo leyó para el cole y lo decoró en la primera página y lo amo. Ya saben que colecciono ediciones (e idiomas, claramente), y ahora también ejemplares de seres humanos reales, parece. Lo raro, con lo popular que es, es que hay muy pocos ejemplares usados a la venta, por lo menos, que yo haya visto.
Predestinada fue el que encontré de oferta y compré en el momento. Los de La casa de la noche están alrededor de $250 en librerías, y este lo conseguí a $50, así que lo compré a pesar de que me falten dos en el medio.
If I Should Die lo compré en un Kel cuando fui a buscar uno de los que le regalé a Marti para Navidad, está empezado y casi terminado; y no lo voy a terminar antes de fin de año porque lo quiero contar para 2016. ¿Es trampa? Ni lo sé ni me importa. En fin, que es el cierre de la trilogía Revenants, y sí, me está gustando muchísimo.
Pointe está ahí porque soy obesiva y me había olvidado de mostrárselo en el IMM anterior, y esta vez de hecho me volví a olvidar y la tuve que sacar de nuevo, pero bueno, ahí está. Me gusta porque es lindo y no me gusta porque lo detesté.


Me porté bastante bien este año, no compré taaanto :D Igual tampoco leí tanto, pero bueno, detalles.

¿Cómo se portaron ustedes? ¿Se controlaron, o derraparon como yo en 2014?

Atomic Kitten, fuetra :D

domingo, 29 de noviembre de 2015

Reseña: Cementerio de animales




Church estaba allí otra vez, como Luis Creed temía y deseaba. porque su hijita Ellie le había encomendado que cuidara del gato, y Church había muerto atropellado. Louis lo había comprobado: el gato estaba muerto, incluso lo había enterrado más allá del cementerio de animales. Sin embargo, Church habpia regresado, y sus ojos eran más crueles y perversos que antes. Pero volvía a estar allí y Ellie no lo lamentaría. Louis Creed sí lo lamentaría. Porque más allá del cementerio de animales, más allá de la valla que nadie se atrevía a traspasar, más allá de los cuarenta y cinco escalones, el maligno poder del antiguo cementerio indio lo reclamaba con macabra avidez...



Una vez más, edición sencilla si las hay; la mía, por lo menos. Yo tengo la de Sudamericana para La Nación, la de 2015. Es bonita y es correcta, y por el precio al que se comercializa, vale la pena. La portada me gusta particularmente, aunque no sabría decir por qué.

El único error que tiene (y que, por cierto, me resulta inexplicable) es que dos o tres veces se llama Eileen a un personaje que se llama Ellie, y no tengo idea de cómo esto pasó de largo en la corrección de estilo -si es que se hizo en absoluto. Misterio.



Tardé alrededor de un mes en terminar esta novela, y la única razón fue la cantidad desagradable de trabajos prácticos y apuntes por leer que se interpusieron entre Cementerio de animales y yo. Leí la mitad (cerca de 250 páginas) de un tirón, y después de un tiempo la otra mitad de otro tirón, en una tarde de ansiedad y dolor de alma. O sea que en realidad tardé dos o tres días; un buen tiempo para casi quinientas páginas.

Louis Creed, su mujer Rachel, sus hijos Ellie y Gage y Winston Churchill, el gato de Ellie, se mudan desde Chicago hasta Maine, donde Louis consiguió un puesto como doctor jefe de la enfermería de la Universidad de Maine. Consiguen una casa de estilo Nueva Inglaterra, mucho más grande de lo que podrían necesitar, pero definitivamente agradable. Unos cuantos metros más allá se encuentra la casa de Jud y Norma Crandall, una pareja de octogenarios que se quieren como el primer día; y en el medio, una carretera por la que transita una cantidad apabullante de camiones de carga. Jud se vuelve rápidamente el padre que Louis perdió a los tres años, y Norma, una gran ayuda para Rachel en lo que a los niños respecta.

Cuando Rachel y los chicos viajan a Chicago a ver a los abuelos, Louis se queda solo con Church, los Crandall y la carretera, y el gato tiene un percance con ésta última. Y aunque Louis lo siente más por Ellie que por el mismo Church, cuando Jud lo guía hasta el cementario de los indios micmac, más allá del cementerio de animales de la colina, y le pide que cave una tumba y y le haga un cairn, Loius lo hace, por Ellie, y entonces Church vuelve. Raro, un poco menos amable y con olor a musgo y tierra... con olor a cementerio. Pero vuelve, y Ellie lo sigue teniendo. ¿Alguna vez alguien llevó a un humano allá arriba?, pregunta Louis. No, responde Jud. Pero ¿realmente no se hizo? ¿Y realmente no se puede hacer?

Lo cierto es que a lo largo de las quinientas páginas no parece pasar mucho; es más como si acompañáramos a Louis desde que las cosas parecen mejorar hasta que descarrilan. Y a medida que leemos, uno se va preguntando "ya, ¿qué más puede pasar que justifique otras trescientas páginas de nada?" Y entonces seguís leyendo y medio ya sabés, y medio no, y de golpe lo terminaste y no podés creer lo poco que pasó a la vez que lo mucho, y todo en quinientas páginas de nada. Resulta francamente fascinante.

Empecé este año a leer a King, así solo llevo cuatro o cinco como mucho, y cuando me decían que es cruel realmente no lo entendía, porque no me había topado con nada donde lo fuera. Y ahora lo veo. Ese hombre es maldad pura, quedan advertidos. Y el final, gaaahhh.

Plot twists, un gato medio zombie y un cementerio indio que parece tener mente propia, calma aparente, mindfucks. Damas y caballeros, Stephen King.



viernes, 27 de noviembre de 2015

Quote me on this #2: El atajo de la señora Todd

¡Buenos días, mis bellezas! ¿Cómo se encuentran en esta bella mañana? (O espero que sea bella para ustedes porque por acá el clima está hecho un asco).




Les iba a traer un par de citas sueltas de distintas historias de Stephen King que me gustan mucho, pero como no las tenía marcadas de antemano (mala mía, me descuidé durante el año) tuve que buscarlas de a una y terminé con muchas más de las que esperaba de lo que es el relato más corto de todos los que leí del autor (shocking), que vendría a ser el del título. Procedan a leerlas, y después les comentaré (muy por encima, para no arruinar la futura reseña) lo que pensé de él \o/
























Este relato tiene una particularidad, y es que no es ni de terror ni de suspenso. Está muy cerca del realismo mágico (aunque no lo es del todo, por detalles de definición) pero tiene ese aura un poco mística que te hace sentir como que flotás. Y en especial, me pasa que me gusta mucho la pluma de SK, pero en general está todo tan bien entrelazado que las cosas tienen sentido solo en el contexto en el que se encuentran. En este cuento, más que en otros, me resulta más fácil extrapolar los pedacitos. No sé si se entienda lo que quiero decir.

Bueno, me callo porque sino cuando reseñe van a leer todo dos veces. Cuestión, lo amo fuerte.

¿Qué les parecen las citas? ¿Leyeron algo del autor, o lo suficiente como para reconocer su estilo? (Yo no leí demasiado, pero sí me pasa que ahora si leo algo que escribió él, por más que no lo haya leído antes, lo reconozco Freaky, yes.)

Atomic Kitten, fuera :D

sábado, 24 de octubre de 2015

Reseña: Las cuatro después de medianoche






Se trata de una compilación de cuatro relatos en su formato original, pero que en español fue dividido en dos libros con dos relatos cada uno: Las dos después de medianoche y Las cuatro después de medianoche. Por eso no puse sinopsis arriba; no hay; y por eso mismo voy a reseñar las cuatro historias por separado.

Mi edición en particular (hay unas cuantas) es la que hizo Sudamericana para la colección de La Nación. El total de páginas que figura arriba es la suma de las de los dos libros.




Atado a un asiento de avión en un vuelo más allá del infierno.


Este es, quizá, el relato más inverosímil de los cuatro (aunque tres de ellos lo son en gran medida). No digo esto como una crítica, sino para que no se sorprendan cuando les cuente de qué va.

Brian Engle está bajando del vuelo que acaba de pilotar cuando recibe la noticia de que su ex esposa murió en un incendio; así que allá se va él a Boston, a ver cómo lidiar con este evento. Sin embargo, nunca llega a destino: a medio vuelo, la gran mayoría de la tripulación desaparece así como así, y la única prueba de que existen (o existían) que dejan son una montaña de billeteras, clavos de rodillas y una peluca. Los intercomunicadores del avión no funcionan -nada lo hace, con lo que la tripulación se encuentra varada en el medio del aire: un grupo variopinto que incluye a una niña ciega y aterrada, una adolescente con un problema de adicción, un hombre de negocios que debería trabajar en su manejo de la ira, un escritor de ficción, un señor que no sabemos a qué se dedica pero sí que podría ser peligroso si quisiera, una profesora que se dirige a una cita a ciegas en la otra punta del país, y a Al Kaussner, el judío más rápido del oeste, además, claro, de nuestro piloto Engle. 

Se las arreglan para llegar más o menos a un destino relativo, pero al llegar allí se encuentran con que todo está como muerto: el aire no corre, los sonidos llegan amortiguados, la comida es insípida y los fósforos no prenden. Entonces surgen preguntas: ¿Dónde estamos y por qué? ¿Podemos volver al lugar de donde venimos?

Algo que no cesa de sorprenderme de King es su capacidad para crear pequeñas sociedades funcionales en el medio de la nada. Lo vi ya en La niebla (que todavía no reseñé, pero quizá conozcan por la película), y desde entonces lo identifiqué como algo sistemático: con un grupo reducido de personas, logra crear un sistema completo. Aquí no tenemos más de quince personajes, y aún así los problemas que llevan adelante la novela (además, claro está, del asunto clave del avión fantasma) son sociales y relacionales entre ellos: el hombre de negocios que claramente tiene problemas mentales que no asume, el resto que lo ignora todo lo posible porque realmente no sabe manejarlo -o no nota la verdadera gravedad del asunto-, la necesidad de protección para con una niña que tiene, de alguna forma, las cosas mucho más claras que todo el resto, el valor de Al, que sí, es impulsivo, pero es eso mismo lo que los salva en algún punto, así como el liderazgo nato de Nick y el rol casi maternal de Laurel, la profesora (creo que era profesora, aunque podría equivocarme y me disculpo si es así). Las cosas funcionan, encajan, aunque estén varados en el medio de la nada. 

Lo único que no termina de convencerme es la realización física del concepto de la obra, esto es, los mismísimo langoliers. No quiero decirles qué son exactamente porque les arruinaría la lectura, pero sí les voy a decir que es algo más bien conceptual y ambiguo a lo que sólo se le da el nombre que los personajes asumen, aunque esto no significa que sea esto lo que son. Es un enredo, sí. En fin, que yo, personalmente, lo habría llevado distinto, pero a fin de cuentas, yo no soy Stephen King. 

A grandes rasgos, me gustó bastante a pesar de no ser mi favorito de los cuatro. Me encariñé con los personajes, y hubo cosas que me dolieron a pesar de asumirlas como inevitables. 




Atrapado en las profundidades de la peor pesadilla de un autor.


Definitivamente, mi favorito de los cuatro e incluso de lo que he leído del autor. 

A Morton Rainey -Mort para los amigos-, exitoso escritor de ficción, lo visita John Shooter, un extraño de sombrero a quien Mort no ha visto en su vida pero que, de cualquier manera, asegura que el mismo le robó su historia y exige compensación. Mort asume que este señor es un escritor frustrado que nadie quiere publicar, y por ende busca sacar provecho del lío que él mismo arma. Pero Mort tiene pruebas: el relato en cuestión había sido publicado en una revista un año antes del año en que Shooter dice haber escrito la historia, con lo que solo es cuestión de mostrársela para zanjar el asunto, ¿correcto? Correcto, pero eso no va a resultar tan fácil.

Shooter no conoce límites y Mort se rehúsa a recurrir a la ley para solucionar la situación, aún cuando Shooter asesina no solo a su gato sino además a sus dos amigos e incendia la casa de su ex esposa... donde estaba la revista en cuestión. 

Mort tiene que encontrar la solución a este problema, porque los delirios de un extraño están arruinando su vida de manera colosal.

Soy consciente de que suena como un argumento flojo, pero casi toda la importancia la cobra en el último tramo. Las apariciones de Shooter son cada vez más erráticas y caóticas, con mayores consecuencias, y no quiero decir nada más porque se lo voy a arruinar a ustedes y quiero que lo lean. Todos ustedes. Sí, vos también.

En la nota preliminar, King explica que su idea fue conciliar en una misma historia el poder que ejerce la obra sobre el autor y sobre el lector, y lo hace a la perfección, y por eso creo que es casi una lectura obligada para cualquiera que note lo borrosos que son los límites entre la ficción y la realidad.




Descubre el secreto más aterrador que jamás ha escondido un pueblo.


Con este relato volvemos a la inverosimilitud que, creo, un poco caracteriza a King, pero que el autor lleva tan bien. Casi que me lo creí. 

Sam Pebbles se ve obligado, muy a su pesar, a dar un discurso para un evento del club social local, La Noche del Orador. Sin embargo, se figura que si va a hacerlo, mejor hacerlo bien, con lo que, bajo consejo de su secretaria Naomi, se dirige a la biblioteca del pueblo para hacer algo de investigación.

Allí se encuentra con un ambiente francamente espeluznante: techos altos y mala iluminación, pero sobre todo, carteles espantosos en la sala de los niños, advirtiéndoles de forma bastante dura sobre las consecuencias de no tratar los libros con respeto, la más grave de ellas siendo el siempre presente Policía de la biblioteca. A Sam el lugar le da repelús a pesar de no ser un niño, y una vibra igual de mala le produce Ardelia Lortz, la bibliotecaria, a la vez cordial y terrorífica.

El problema comienza cuando al hablar del tema, la gente se rehúsa a hablar de Ardelia, asegurando que el único bibliotecario es el señor Price y nadie más. Se acentúa cuando Sam vuelve a la biblioteca y la encuentra totalmente cambiada en su infrastructura y organización, ademas de no encontrar ni pista de Ardelia, quien, aseguran los asistentes del bibliotecaria, jamás ha administrado esta biblioteca en particular. Entonces Sam pierde los libros y recibe una visita efectiva del tan temido Policía de la biblioteca, la cual hace aflorar una serie de recuerdos que Sam hubiese preferido mantener enterrados.

Sam cuenta solo con la ayuda de Naomi y de Dave el Sucio, un sin techo que conoce el pueblo mejor que nadie, para descubrir el secreto de la biblioteca, su Policía, y Ardelia Lortz. 

Esta es la otra de las dos historias de esta antología que mantienen un aura de normalidad y naturalidad relativa hasta que todo explota. De nuevo, no voy a revelarles este asunto para no arruinárselo. pero estoy más conforme con la resolución de este que con la de Los Langoliers.

Este, sin embargo, es algo más fuerte en el plano real y emotivo. Toca un tema que, creo yo, a nadie le pasa desapercibido como es el abuso infantil, y aunque no es un nudo central de la cuestión, afecta mucho la impresión general que deja.

Mi personaje favorito fue Dave, a quien el secreto de la biblioteca dejó arruinado, alcohólico y en la calle, pero que tiene un corazón enorme y genuino. Me parece que hace un gran trabajo en ilustrar ciertos prejuicios que tenemos como sociedad y como seres humanos y que quizá habría que empezar a dejar de lado.

Es fuerte, es intenso, y me gustó muchísimo, y si le bajo un planetita es solo porque quiero reservar las cinco para la maravilla que es el segundo relato.




Lidia con una bestia que te hará enloquecer. 


Kevin Delevan cumple quince años, y para tal evento sus padres le regalan una Polaroid Sun que, descubren prontamente, está fallada. No puede ser de otra manera, puesto que, no importa a qué se le apunte, la fotografía impresa es siempre la misma: un perro frente a una valla. Kevin Delevan ni tiene perro ni tiene valla, así que asume que es un error de fabricación y lleva la cámara a la tienda de curiosidades y baratijas del pueblo, a sabiendas de que su dueño, Papi Merrill, es quien más idea puede tener acerca de como arreglar la cámara, si es que eso es posible.

Pero Papi ve a algo que Kevin no notaba: la fotografía no es la misma, sino una secuencia tan sutil que a primera vista no se nota. Le encarga entonces a Kevin sacar otras tandas de fotografías para confirmarlo, y entonces se vuelve claro.

Kevin sabe que debería devolver la cámara a Polaroid y conseguir un reembolso, pero no puede deshacerse la idea de que esta es su cámara, y antes debe descubrir qué es lo que esta intenta mostrarle. Sin embargo, no tarda en darse cuenta de que mejor habría sido quedarse con la curiosidad. El perro de la Polaroid parece bastante más vivo de lo que cualquier perro ficticio debería estarlo... y también más enojado.

En otras reseñas leí que a alguna gente le pareció largo en exceso, con demasiado relleno, y pensándolo en retrospectiva, lo cierto es que difiero. No veo ninguna otra manera de que los hechos hubieran podido llevar a donde deberían, aunque si de algo peca este final en particular es de una pequeña cuota de absurdidad. En el entorno de la novela, tiene sentido e incluso hay pistas de ello a lo largo de la historia, pero si se lo extrapola de su contexto... really? Así que como no sé qué pensar, me voy a quedar en darle el visto bueno, porque tiendo a valorar más la lógica interna de la historia que la de mi cerebro. 

La diferencia es que no logré conectar con los personajes del mismo modo que en las otras historias. Desconozco el motivo, pero en ese sentido me dejó un poco fría. Quizá esto sea distinto para aquellos a quienes Castle Rock resulte más familiar, considerando que esta es la historia que da cierre a este pueblo ficticio. 

Aún así, resulta una buena compañía para las otras historias, si bien poco más que eso. 


jueves, 22 de octubre de 2015

IMM #46: Me controlé



¡Hola, perinolas! (Saludo de los IMM por excelencia, y si no se acostumbraron aún lo siento).

Me parecía pertinente, antes de seguir con la (nueva) agenda normal del blog, lo correcto sería mostrarles lo que estuve comprando en ese tiempo, ya saben, ponerlos al tanto.

La verdad es que sigo con pendientes de antes (me refiero a la FILBA 2014 en adelante), así que estuve leyendo bastantes que ya tenía, y por ende, compré poco, porque pensé que estaba derrapando de nuevo... y ahora los junté y vi que no, que me porté más que bien.

Vamos en dos partes:



La cúpula, Las cuatro después de medianoche, Cementerio de animales, La niebla, Todo oscuro, sin estrellas y Cell, todos de Stephen King (obviamente).

Los tomé por sorpresa, sí. Este es un autor que no tenía intención de probar prontamente, pero La Nación sacó una colección como la de Nora Roberts en su momento. La diferencia es que esta vez no me metí a comprar todos los títulos porque no me interesaban todos (la vez pasada tampoco, pero sh). El primero que compré fue Cementerio (que es el que estoy leyendo ahora), después Cell y después La niebla, y agarré este último una tarde de lluvia.

Quizá sepan (y si no, ahora lo saben) que La niebla es un cuento muy largo o una novela muy corta que se publicó en la antología Skeleton Crew, y que en español fue repartida en cuatro libros distintos. En este en particular tenemos, además, dos cuentos, y uno de ellos -El atajo de la señora Todd- fue el que me convenció de volver a probar con el autor.

Agarré entonces Las cuatro después de medianoche (que acá está dividido en dos, pero que en realidad es un solo libro) y el primer relato que leí de los cuatro que lo componen es aún hoy mi favorito de todo lo que leí de King. Este es Ventana secreta, secreto jardín, pero no les quiero contar nada de eso ahora, porque lo voy a hacer en detalle en la reseña.

En fin, que no conozco límites. Cementerio de animales, Cell y La cúpula son novelas corrientes y molientes en lo que a extensión se refiere, y sacando el primero (que, ya dije, es mi actual lectura), los otros todavía no los toqué. La cúpula me asusta, porque es el libro más enorme que jamás haya tocado -sin contar la colección de los Grimm, que obviamente no cuenta-, y todavía no creo que sea el momento. Sin embargo, lo compré porque lo conseguí a bajo precio (historia larga, pero encontré un puesto de feria que se dedica solo a SK y ahí me tomaron el segundo tomo del libro en la edición de Sudamericana -que lo partió en dos- y me descontó el precio de ese que no me servía para nada si no conseguía el primero -que no-, y bueno, baratez). Tiene algunas fallas (por ejemplo, cachos de papel verde) pero eso, curiosamente, no me molesta. Creo que le añade personalidad.

Todo oscuro, sin estrellas, es el último que compré y el que más ganas tengo de agarrar. También es una antología de cuatro relatos yyyyy. YYYYY. Amarle el título.





Acá hay una mezcla particular.

Mitos y leyendas de dragones es de esa colección que empecé cuando era chica pero que ahora está discontinuada, así que cuando encuentro uno de esos (generalmente de saldo) me lo traigo a casa. Por ahora, algunos los está leyendo mi abuela, jaja.

La sangre del Olimpo... es obvio, pero todavía no lo leí, porque alguien *tose y mira mal a Mariana* estuvo leyendo otras cosas, y si lo leo antes la voy a spoilerar y nadie quiere eso. La convenceré a fuerza de Nico Di Angelo.

Las puertas del infierno es uno de mis favoritos de estos, porque lo venía casi comprando a precio normal desde que tengo uso de memoria, y paseándome con Marti por una especie de feria que tengo cerca de la facu lo encontré en perfecto estado y muy muy barato :D

Rosas sin espinas lo había leído prestado (por la misma persona que vengo mencionando hace tres párrafos, pero no lo digo más porque sino después presume) y aunque no me gustó tanto como los otros que leí de la serie o de la autora, lo compré porque la serie completa -en el mismo lugar que los otros-. Todavía me falta Sabor a ti, pero bueno, ya lo solucionaremos.

Brújulas que buscan sonrisas perdidas lo compré en el mismo contexto, por el título, por recomendaciones, por la portada, porque hacía mucho que quería probar al autor, pero sobre todo, por el título. Todavía no lo leí. Je.

Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo ya es reconocidísimo, y lo compré por puro impulso, porque en realidad lo quería en inglés. Pero lo vi en la librería, tan a mano, y como es un standalone, me lo permití. Pinta muy muy muy lindo, así que seguramente lo agarre pronto.

Posdata: te amo lo quise leer desde que vi la peli, hace unos cuantos años, pero no lo conseguía en mis librerías habituales. Un día íbamos a ir a Temaikén con Mamakitten y su novio, y así como llegamos se largó a llover... así que nos fuimos a Galerías Pacífico, y ahí sí estaba. Lo leí, y no sé si me gustó más o menos que la película porque honestamente no la recuerdo.

Memoria es la continuación de Multiverso, y lo disfruté muchísimo a pesar de recordar muy poco del primer título. También pasa que me cae muy muy bien el autor, quien, dicho sea de paso, va a venir a firmar ejemplares a la FILBA de 2016, y quien, además, me noticeó un par de veces en Instagram.

Notice me, senpai *.*

Lo alargué demasiado innecesariamente, mis disculpas jaja.

Así que de esto es probable que vean reseñas en el futuro cercano, además de otros que, como dije, estuve leyendo pero que había comprado antes.

¿Cómo van sus pendientes? Yo creo que lo estoy llevando bastante bien :D


Atomic Kitten, fuera :D